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Palabras para Domingo

8.11.19

 

Sabiduría 18: 6-9,

Hebreos 11: 1-2, 8-19

Lucas 12: 32-48


 

Sabemos que es en el momento cuando uno tiene miedo que otro le dice, “No temas”.  Donde no hay miedo, no hay necesidad de tales palabras.  Es como cuando un pequeño tiene miedo a la noche oscura, cuando un niño tiene miedo de dejar a su mama para entrar en la escuela, cuando un joven tiene que pasar por una entrevista, cuando una esposa tiene que tener una operación:  en estos momentos decimos las palabras, “No temas”.  Y generalmente añadimos, “Yo estoy aquí”.  Lo importante es que el miedoso sabe que no está solo y que hay alguien que le acompaña en la experiencia que viene.   

 

En las Escrituras, estas son las palabras que escuchamos a menudo.  A veces viene de la boca de un ángel, a veces de Jesús mismo.  Dios entiende que hay mil cosas que nos dan miedo, y con razón.  Su promesa no es que va a solucionar los problemas, sino que nos está acompañando en toda dificultad de la vida.  Seguro que preferíamos que desaparezca el problema, pero Jesús no nos promete eso, solo que no nos va a dejar solo. 

 

Las lecturas hoy nos piden fe, fe que Dios está con nosotros.  En la carta a los hebreos, encontramos la línea “La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven.”  Da el ejemplo de Abraham, llamado a salir de su país, hacer un viaje con toda su familia y sus posesiones, sin saber a dónde iba.  Tenía no más la promesa de Dios que iba recibir una tierra como herencia.  Abraham no sabía cómo iba a tener herencia, debido a su edad, pero salió según la voz de Dios.  Hizo su viaje en fe, poniendo su confianza en lo que no se veía.    Lo único que sabía era que Dios es fiel, y con eso empezó el viaje que le iba a llevar a ser padre de un nuevo pueblo. 

 

En el Evangelio Jesús dirige a sus seguidores de tener este mismo tipo de fe.  Dios le está prometiendo un Reino, un Reino que vale más que todo lo que tienen.  Ellos también tienen que hacer un viaje largo, un viaje en los pasos de Jesús que los llevará a la cruz.  Ellos tienen que estar siempre listos, atentos a la llegada del Señor.  Por eso, no pueden preocuparse con distracciones.  El Señor está en ruta y a la hora menos pensado llegará.  Los discípulos tienen que andar con fe, a pesar de la larga espera. 

 

¿Cómo es para nosotros?   Vivimos en el tiempo de poca seguridad.  Mismo nosotros aquí, sabemos que podemos perder un trabajo o una casa.  Sabemos que podemos sufrir de una u otra enfermedad.  Sabemos que no podemos garantizar el futuro de nuestros hijos.  Muchos viven con la inseguridad de su estatus de inmigración.  Otros se preocupan del bien de familiares en otros países.  Nada está seguro, ni nuestra vida humana. 

 

Sin embargo, Jesús nos dice que tenemos que seguir nuestro camino en fe.  Como Abraham, tenemos que dirigirnos a una visión que no conocemos, una visión del Reino de justicia y de paz.  Como Abraham, tenemos que trabajar por un mundo donde no hay opresión ni explotación.  Como Abraham, tenemos que andar hasta un futuro de libertad, confiando en la fidelidad de Dios.  Y en este viaje, escuchamos siempre las palabras, “No temen.  Estoy aquí a su lado.”
 


Sr. Kathleen Maire -  kathleenemaire@gmail.com



 

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