Preacher

Exchange

5 Cuaresma

Please support the mission of
the Dominican Friars.

Palabras para Domingo Archivo

HOME
FIRST IMPRESSIONS
1st Impressions CD's
Stories Seldom Heard
Faith Book
Volume II
Come and See!
Homilías Dominicales
Palabras para Domingo
Catholic Women Preach
Homilias Breves
Daily Reflections
Daily Homilette
Daily Preaching
Daily Bread
Face to Face
Announcements
Book Reviews
Justice Preaching
Dominican Preaching
Preaching Essay
Quotable
Archives
The Author
Resources
Donations

Palabras para Domingo

04-07-19

V Domingo de Cuaresma

Isaías 43: 16-21

Filipenses 3: 7-14

Juan 8: 1-11

 


Creo que no hay una presentación más gráfica de la compasión de Dios en todos los Evangelios que el relato que tenemos hoy.  Es un drama entre lo viejo y lo nuevo, entre la ley y el amor, entre la justicia que viene de los hombres y la que viene de Dios.  Hay dos actitudes que están en contradicción.  Primero es la actitud de los escribas y fariseos- basada en un entendimiento de si mismo como justos y rectos.  La segunda es la actitud de Jesús, basada en la ternura de un Padre que nunca deja de amar a sus hijos, a pesar de todo lo que pueden hacer.

 

Al ver la trampa que sus enemigos pusieron para Jesús, parece que no hay salida.  Los fariseos le ofrecen a Jesús solamente dos posibilidades, respetar la ley o negarla.  Pero Jesús no cae en la trampa.  Jesús no vino para hacer cumplir las leyes que destruyen a la persona.  Más bien, vino para enseñarnos una nueva ley que siempre lleva a la libertad. 

 

Entonces, vemos como termina este encuentro que hubiera podido culminar con la condena de la mujer. El final es simple y tierno.   Jesús respeta a la mujer como persona.  No hay ni una palabra de reproche.  Reconoce en ella la posibilidad de cambio.  Le dice simplemente: “Vete y ya no vuelvas a pecar”.   Jesús le manda a empezar de nuevo su vida, a regresar a la familia y a la comunidad, y recomenzar su vida sin humillación ni vergüenza. 

 

La primera lectura de Isaías nos da las lindas palabras del Señor, “Yo voy a realizar algo nuevo.  Ya está brotando.  ¿No lo notan?”  Lo nuevo es la compasión y ternura de Jesús en cuanto a los pecadores.  Antes, lo importante era el castigo, o la fría aplicación de la ley punitiva.  Pero sabemos que esto no libera a la persona.  Cuando uno se siente humillado o cubierto de oprobio, el individual sigue como esclavizado por su pecado, experimentando la necesidad de expiar eternamente su culpa.  Jesús nos muestra que no es la voluntad de su padre que el pecador vive bajo el peso de culpabilidad.

 

Encontramos muy difícil comprender esa verdad.  Muchos de nosotros vivimos bajo el peso de la envidia, de los celos, de la agresión, de la violencia de pensamientos y acciones, del orgullo y del odio.  Llevamos nuestra culpa como una carga que nos impide crecer y madurar, que nos avergüenza y humilla.  Al final de cuenta, estas emociones van comiendo nuestro corazón y dejándonos menos capaces de amar. 

 

Que gracia más grande la Iglesia nos da en estas lecturas de hoy.  Es la semana antes de la Semana Santa y tenemos la invitación de acercarnos a Dios en el sacramento de Reconciliación y aceptar no solamente el perdón de Dios, sino la liberación de nuestra culpa.  Vemos a Jesús, que en el Evangelio se reveló como un hombre profundamente comprensivo, hasta la exageración.  Jesús creyó en Dios, capaz de hacer de la mujer una criatura nueva.  Creyó en la mujer, capaz de cambiar su vida.  No le hizo una pregunta indiscreta, ni le reprendió por su culpa.  Vio en ella una hija perdida del padre que ya había vuelta a la vida. 

 

Una vez más, la Iglesia nos urge a aceptar este Jesús que nos invita a la libertad.  No debe tener miedo.  El Jesús del Evangelio es el mismo que le espera en la confesión.


Sr. Kathleen Maire -  kathleenemaire@gmail.com


 

Palabras para Domingo Archivo
Domingo de Pascua Domingo de Palma 5 Cuaresma 4 Cuaresma 3 Cuaresma 2 Cuaresma

 


HOME Contact Us Site Map St. Dominic

© Copyright 2005 - 2019 - Dominican Friars